“Testimonios de pesadilla”

Poco a poco se va conociendo la dimensión de los abusos policiacos cometidos el 25 de noviembre en contra de los simpatizantes de la APPO, así como de muchas personas que nada tenían que ver con ese movimiento social y que sufrieron encarcelamiento. · En tanto, el jueves 21 llegaron a la capital oaxaqueña los delegados de la Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos, presididos por Iñaki García, para conocer las versiones de las víctimas y hacer una recomendación del gobierno federal. El arquitecto Porfirio Domínguez Muñozcano estuvo a punto de morir ese sábado cuando caminaba por el centro de esta ciudad con su portaplanos a la espalda. Elementos de la PFP lo detuvieron y comenzaron a golpearlo con sus toletes porque pensaron que transportaba una bazuka casera. También lo patearon hasta dejarlo inconsciente.

Le fracturaron el piso orbitario izquierdo, lo cual propició que el ojo se saliera de su órbita. No fue operado sino hasta el lunes siguiente por la mañana, y aún no sabe si los daños que sufrió son irreparables. Los primero días estaba irreconocible, con su rostro deformado por la inflamación. Tenía derrame en ambos ojos, una abertura en la cabeza y moretones en todo el cuerpo. “Fueron 21 días de terror”, dice en entrevista este arquitecto de 42 años, oriundo de Santo Domingo Xagacía (Sierra Juárez) y habitante de esta ciudad, mientras muestra sus cicatrices y procede a narrar: Ese sábado, día 25 de noviembre, aproximadamente a las cinco de la tarde me dirigí al centro, con el propósito de imprimir unos planos de una casa habitación.

Viaje en mi automóvil y lo estacione en la calle de Reforma (tramo Constitución-Berriozabal).A esa hora precisamente, sobre la calle de Alcalá se suscitaba un enfrentamiento entre la PFP y la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, donde salieron a relucir gases lacrimógenos, tanquetas que arrojaban agua a presión y armas de fuego por un lado y piedras, bazucas, bombas molotov, por otro. Porfirio, ensimismado en su trabajo, caminó hacia el negocio de impresión de planos “GRAFHI CAD”, ubicado en la calle de Reforma tramo Independencia y Morelos. Una vez realizada la impresión, a eso de las seis de la tarde, regresé nuevamente caminando para abordar mi automóvil pero al llegar en la esquina de Reforma y Constitución, al cruzar la calle, observé un avance acelerado de la tropa de la Policía Federal Preventiva hacia el lugar donde me encontraba.

Mi única reacción fue replegarme hacia el muro de la hemeroteca del lado de Santo Domingo, en donde sin motivo alguno fui brutalmente agredido por elementos de la PFP, no importándoles mi inocencia y aclarándoles que no tenía conocimiento de lo que ahí estaba sucediendo. El primer impacto fue un golpe en la cabeza con un fuerte toletazo que me dejó inconsciente durante dos horas. Cuando recobre el conocimiento ya estaba en el zócalo. Ahí comprobé, al tocarme la cara, la cabeza y el cuerpo, de la brutal golpiza que me ocasionaron estos policías. Fue ahí donde comprobó que le fue robado su celular, sus identificaciones, su licencia de manejo, tarjeta de circulación, tarjetas bancarias y cámara fotográfica, pero sobre todo que le habían birlado su libertad. A estas tinieblas sobrevinieron horas de horror. Inició el traslado de mucha gente a la que habían detenido y nos llevaron con rumbo desconocido.

Durante el traslado, que duró varias horas, fuimos torturados psicológicamente con la amenaza de matarnos porque nos encañonaban con armas de alto poder de manera constante. Posteriormente, los internaron en el reclusorio femenil de Tlacolula. Eran aproximadamente las 3 o 4 de la mañana. Permanecí todo el domingo sin recibir atención médica, sin alimentos e incomunicado. Por la noche fue que tomaron nuestra primera declaración. Aproximadamente a las 5 de la mañana del día lunes (27 de noviembre) se iniciaron los traslados a Tepic, Nayarit, sin embargo, debido a la gravedad de mis lesiones decidieron trasladarme al Hospital Civil “Aurelio Valdivieso”, en donde me operaron para salvar mi ojo y por la que mi familia tuvo que pagar siete mil pesos.Fue el jueves 30 de noviembre cuando el personal de juzgado 4º de lo penal me tomaron nuevamente la declaración y esa misma noche me notifican mi auto de formal prisión. Según el expediente 152/2006 se le acusó de los delitos de incendio, robos diversos y demás que se le configuren.

La mañana del 15 de diciembre, sin ninguna explicación, el juzgado mixto de primera instancia de Tlacolula le notificó de su liberación bajo caución y a las 10:30 físicamente lo arrojaron del reclusorio sin permitirle comunicarse con su defensa jurídico, sus familiares o defensores de derechos humanos. El arquitecto con visibles huellas de tortura física y psicológica se trasladó a la capital del estado por medio de “aventones” y una vez que se reportó con su familia.Los abogados Pedro e Isabel Sosa Gutiérrez consideraron que en el caso de Domínguez Muñozcano, como en la mayoría de los detenidos, se violaron sus garantías individuales consagradas en la constitución y que consisten en que varias personas inocentes fueron privados de su libertad de manera ilegal en una supuesta flagrancia y en segundo lugar se han violentado garantías de audiencia de legalidad y de la defensa consagradas en el artículo 20 constitucional. A casi un mes de la agresión policíaca, las tinieblas que envolvieron a Oaxaca ese 25 de noviembre se han ido disipando.

Y es que las verdades que ha desgranado gente inocente, dentro y fuera de los penales donde fueron sometidos a torturas físicas y psicológicas, revelan la más atroz pesadilla de que se tenga memoria en la entidad y que la coloca dentro de la historia negra del país. Abogados, activistas defensores de derechos humanos y ministros religiosos coinciden que los incendios de oficinas gubernamentales y empresariales fue una “conspiración” para reprimir y criminalizar un movimiento popular. Fueron días de infierno. A los 291 detenidos de ese fatídico 25 de noviembre, les fueron violados sus derechos fundamentales pero además fueron torturados. Les dieron toques eléctricos en sus genitales y en las plantas de sus pies, les golpearon sus manos hasta fracturarles sus dedos, a unas las manosearon y a varios, hombres y mujeres, amagaron con arrojarlos al mar o violarlos. Mientras, el gobierno de Ulises Ruiz Ortiz en complicidad del gobierno federal, le hizo vivir horas desoladas a los familiares de los presos políticos. Les hizo respirar un silencio enloquecedor y la incomunicación.

Es por ello que temían por las vidas de sus parientes. A casi un mes de la barbarie policíaca y de una paz ficticia, el coordinador de la Comisión Diocesana de Justicia y Paz, Francisco Wilfrido Mayrén Peláez, sostuvo que de los 291 presos políticos, el 95 por ciento fue detenidos por ejercer su derecho constitucional a la manifestación y que por lo menos 50 de los “reos de alta peligrosidad” no tienen ninguna vinculación con el movimiento popular, el resto puede que haya tenido participación en la comisión de algún delito. El jueves 21 de diciembre, en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, durante la instalación de la Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos, en la que participan representantes de 30 países, el Padre Uvi fue todavía fue más allá, al sostener que gente ajena al movimiento social, es decir porros y vándalos llegaron en camiones a cometer los disturbios para justificar la represión de la Policía Federal Preventiva y de las corporaciones policíacas estatales. Encabezados por Iñaki García, los delegados internacionales se encuentran en Oaxaca para recopilar los testimonios de los integrantes de la APPO y de ciudadanos que han sido víctimas de la represión del gobierno de Ulises Ruiz Ortiz y de los cuerpos policíacos. Como todo cae por su propio peso, el gobierno de Ulises Ruiz no solo comenzó a liberar a los presos políticos (60 hasta el viernes 22) sino que esta pagando las fianzas que van de los cinco mil hasta los 250 mil pesos. Esto llevó al pintor Francisco Toledo a comentar que “estamos en un estado policíaco y surrealista”.

Días negros

Los casos de la bibliotecaria Socorro Antonia Soriano San Juan y su hermana la archivista Romualda Lourdes Soriano San Juan, ambas trabajadoras de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, son otros más que evidencia los excesos. La bibliotecaria, de 43 años, y la archivista de 50 años de edad, sufren de hipertensión arterial y dependen de medicamentos de manera permanente y fueron detenidas cuadro regresaban de su consulta en el IMSS (como se puede constatar en la bitácora de su expediente). Romualda Lourdes relató que después de acudir al seguro social se dirigieron caminando hacia la calle de Crespo que es donde tienen su domicilio (Segunda Privada de Crespo 107 Bis) Oaxaca de Juárez, pero al llegar a la altura de la negociación denominada “ZETUNA” fueron detenidas con lujo de violencia sin motivo alguno.

Eran alrededor de las nueve de la noche. Casi un centenar de gente corría por la calzada Niños Héroes y se confundieron con gente que esperaba su camión o transitaba con normalidad. A la altura del fortín irrumpieron violentamente patrullas de la PFP y de la estatal. Sin más ni más, se abalanzaron contra todo aquello que se moviera. Golpearon con tanta saña a hombres, mujeres y ancianos. Los gritos eran aterradores. No se sabía si los estaban golpeando o violando. Solo se observan siluetas de hombres uniformados que atentaban contra la integridad de sus víctimas. Los gritos taladraban el cerebro de cualquiera. Posteriormente fueron obligadas a abordar un vehículo para recluirlas en el penal de Miahuatlán y luego enviarlas a Tepic, Nayarit. Estas personas son el sostén de su familia y cuentan con probada solvencia moral. Además, por su estado enfermizo que presentan son muy reservadas en su trato con las demás personas.

A estas detenciones injustas se suma el caso del albañil Juan Martínez, de 34 años de edad, originario de San Francisco Coatlán, distrito de Miahuatlán, y padre de tres hijos menores de edad. Este albañil de condición más que humilde tuvo la mala suerte de transitar por una calle del centro de la ciudad ese sábado 25 de noviembre y ser detenido por la PFP.Juan, es un hombre que va al día. El sábado 25 de noviembre salió de su domicilio ubicado en Pueblo Nuevo para trabajar como albañil en una obra ubicada en la colonia América Sur. Una vez que el arquitecto Rosario Ramón Cruz le pagó dos mil 650 pesos correspondiente a su semana de trabajo, Juan se enfiló a la Central de Abastos para abordar algún vehículo que lo transportara a su domicilio ubicado en Pueblo Nuevo. Sin embargo, lo tuvo que hacer a pie porque desde la mañana no había servicio de transporte público, es por ello que tuvo que atravesar parte de la ciudad y fue ahí donde vio que mucha gente estaba corriendo y los policías estaban lanzando gases.

Así mismo, presenció cuando la PFP estaba deteniendo a muchas personas pero nunca se imaginó que también a él lo iban a detener. Sin embargo, la policía agarró parejo. Lo golpearon de manera inmisericorde hasta dejarlo como santo cristo. Al momento de agarrarme, los policías de la Federal Preventiva me robaron mi dinero, el teléfono celular, sus identificaciones así como un radio portátil y una chamarra de color azul para después subirlo a un vehículo y recluirlo en el penal de Miahuatlán de donde lo sacaron para llevárselo a Tepic. Mientras, su esposa y sus tres hijos no tenían ni para comer, mucho menos para ir a visitarlo tan lejos. Otro caso es de Gabriel Luis Barrera, de 22 años de edad, quien salió de su natal Salina Cruz, en busca de trabajo. Llegó a la ciudad capital el día martes 21 de noviembre de este año con la esperanza de encontrar un empleo.El día sábado 25 de noviembre a las 19:30 horas, Gabriel iba en compañía de su amigo Diego Armando Gómez. Caminaban sobre la calle de Libres -situada a unas 10 cuadras de la refriega-, cuando de pronto vieron que venia gente corriendo y a las que les venían lanzando gas lacrimógeno.

También corrimos rumbo al Llano y ahí fue detenido por unos sujetos que venían armados vestidos de civil y que se trasladaban en una camioneta Nissan de doble cabina, color blanco. Como todos, fue brutalmente golpeado y recluido inicialmente en Tlacolula para posteriormente enviarlo a Tepic. Gabriel no tiene nada que ver con la APPO, simplemente se encontraba casualmente en el lugar y a la hora del enfrentamiento con la policía. El joyero José Luis Ramírez Morales, de 17 años, tuvo la misma suerte. Salió del taller de joyería denominado “ANITA”, donde trabaja, para dirigirse a la tienda a comprar unos refrescos en la calle de Allende y finalmente dirigirse a su domicilio que se encuentra ubicado en Ponciano Arriaga Nº 111. A él lo detuvieron en la calle de Allende y Crespo los elementos de la PFP. Guidir Cervantes Ventura, es otro caso de los detenidos injustamente.

Es padre de 4 hijos menores de edad y es el único sostén de su esposa e hijos. Guidir en compañía de su amigo fueron a probar una moto que estaban reparando.Sin embargo, al pasar por el centro, por la calle de Alcalá, ignorando el lugar exacto, se descompuso la motocicleta. En eso se dieron cuenta que la gente venia corriendo y su amigo también empezó a correr pero él se quedo cuidando la unidad y lo detuvieron. Eran aproximadamente las 20:00 horas del día 25 de noviembre del año y aunque no tiene ningún vínculo con el movimiento, su único delito es haber estado en el lugar y hora del enfrentamiento. A otros que les cambió la vida es a Adrián Daniel Alejandro Sánchez López, Cristian Guzmán Pacheco y Ricardo Méndez López, recluidos en la penitenciaria del estado, acusados de portación de arma de fuego y agresiones.

Los familiares revelaron que el día 25 de noviembre, aproximadamente a las once de la noche, salieron de su domicilio con la finalidad de comprar unos refrescos para celebrar de que su equipo de fútbol había ganado. En ese momento, casi llegando a la Facultad de Medicina, fueron interceptados por una camioneta blanca, de la cual, bajaron unos sujetos con armas y los empezaron a golpear. Luego los subieron a la camioneta y se los llevaron por San Felipe del Agua. En un terreno baldío los bajaron le dieron a Adrián una arma al tiempo que lo obligaron a disparar. Pensamos que nos iban a matar pero nos llevaron a la Procuraduría del Estado y de ahí a la Penitenciaria. Otras personas que forman parte de las parroquias de Perpetua y Felícitas, así como de Xoxocotlàn, y fueron detenidas, así como enviadas al penal de Tepic, acusadas de daños por incendio, robos diversos, son: María Ruth Cabrera Vásquez, Ofelia Esperanza Robles Cruz, María Socorro Cruz Alarcón, Jovita Sánchez Cruz, Carmen Sánchez Cruz, Paulina Josefa Ramírez, Esmeralda Velasco Morales, Roberto Morales y Jorge Sánchez García.

Fuente: “Testimonios de pesadilla” Pedro Matías.  Proceso No. 1573, 24 de diciembre de 2006.

http://barricadaoaxaca.blogspot.com/2006/12/testimonio-de-pesadillas.html

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