Acción paramilitar

OAXACA, OAX.- En la actual fase del conflicto oaxaqueño, el gobierno del estado podría haber sustituido los operativos policiacos directos por las tácticas intimidatorias de la guerra sucia, las cuales incluirían el apoyo del gobierno federal y el eventual adiestramiento de grupos paramilitares, como se ha visto a partir del 14 de junio pasado, después del fallido intento de desalojo de los maestros en el centro de la ciudad. Antes, las detenciones eran arbitrarias; ahora los policías actúan vestidos de civil, visten de negro o van encapuchados y se desplazan en vehículos sin placas.

En las manifestaciones más recientes incluso han disparado contra la población civil, asegura la Red Oaxaqueña de Derechos Humanos, que aglutina a los organismos más importantes que operan en esta entidad. La secretaria técnica de la red, Sara Méndez Morales, considera que en Oaxaca se han aplicado técnicas de guerra sucia e indica que actualmente podrían estarse adiestrando “grupos paramilitares bien armados y organizados”.

“Quienes comenzaron a dar la cara son porros y grupos de choque ligados al PRI, que colaboran muy estrechamente con los cuerpos policiacos del estado. “Todos ellos –asegura– son grupos armados cuyos miembros generalmente visten de civil; una de sus estrategias consiste en confundir a la población. Por eso, a los organismos de derechos humanos nos es muy difícil identificarlos y hacer señalamientos específicos. ”–¿Desde cuándo empezaron a operar estos grupos? –A partir del pasado 14 de junio, cuando se dio el frustrado operativo policiaco de desalojo en el centro de la ciudad.

Esta acción fortaleció al magisterio, al que se le sumó un amplio movimiento social compuesto por comunidades agrarias, municipios, colonias de la ciudad, estudiantes, amas de casa, etcétera. Fue precisamente después de esta fecha cuando surgió la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO). “Esta reacción ciudadana –sostiene– no se la esperaba el gobierno del estado, el cual ya no puede utilizar la fuerza pública de manera directa. Es muy riesgoso hacerlo, pues numéricamente el movimiento social es muy superior. De ahí que ahora se valga de operativos intimidatorios que tienen todas las características de la guerra sucia.”
–¿Cómo se manifiesta? –Bueno, anteriormente llegaba la Policía Ministerial o la Preventiva y hacía sus detenciones arbitrarias, de manera abierta y clara. Digamos que hacía las cosas dentro de la normalidad. Ahora, sin embargo, estos cuerpos policiacos ya se quitaron el uniforme para vestirse de civiles. “También dejaron los vehículos oficiales y, para no ser identificados, se desplazan en automóviles sin placas. Por su vestimenta, hasta se dice que son cholos.

A veces aparecen encapuchados o vestidos de negro. ¿Son policías ministeriales? ¿Son preventivos? ¿Son grupos de choque? No se puede determinar. Eso sí, de pronto se les ve haciendo rondines y vigilando las esquinas. “Son grupos muy peligrosos porque están disparando contra la población civil que, incluso, nada tiene que ver con el movimiento magisterial. El asesinato del mecánico José Jiménez Colmenares, por ejemplo, no ha quedado aclarado. No se supo quién le disparó.

Tampoco se sabe quiénes están incendiando algunos vehículos y provocando balaceras”, indica. Entre los grupos que actúan de manera encubierta, Méndez Morales señala concretamente a la Fuerza Policial de Acción y Reacción (FPAR), “un grupo de élite”–dice– cuyos miembros nunca se identifican, pero suelen vestir de traje y transportarse en automóviles de lujo. Y añade: “Los integrantes de la FPAR amedrentan a los sectores que están contra el gobierno. Suelen vigilar puntos estratégicos como San Felipe, la zona de la ciudad donde vive gente adinerada. Estos grupos de élite actúan al margen de la ley. Si uno revisa la Ley de Seguridad Pública, no aparecen por ningún lado. Hay una desproporción entre todos estos grupos, fuertemente armados y encubiertos, y el ciudadano común que asiste a alguna manifestación y no tiene manera de defenderse”.

Comandos de la muerte

La madrugada del 14 de junio, los maestros que se encontraban en plantón en el centro de la ciudad fueron atacados por la fuerza pública del estado que pretendió desalojarlos; el saldo fue de 113 heridos. A partir de estos hechos, se desató, según la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos, una represión sistemática que puso de manifiesto esta guerra sucia y una política de contrainsurgencia.

Por su parte, la APPO denunció que “hay un plan de acción terrorista que opera Ulises Ruiz Ortiz, desde la clandestinidad, en contra de la movilización popular”. El martes 8 de agosto, varios porros dañaron las instalaciones de Radio Universidad e incendiaron un autobús que se encontraba en Ciudad Universitaria. Ese mismo día, en la región de Putla de Guerrero cayeron en una emboscada tres integrantes del Movimiento de Unificación de Lucha Triqui Independiente (MULTI). Al día siguiente, dos sujetos armados tomaron por asalto las oficinas alternas del periódico Noticias; hubo cuatro lesionados.

El jueves 10, se registró una balacera durante una marcha convocada por la APPO, en la que resultó muerto José Jiménez Colmenares. No se sabe quién le disparó. Al día siguiente, un comando “secuestró” al exsecretario general de la Sección 22, Erangelio Mendoza González, y lo condujo al penal de Cuicatlán. Las balaceras continuaron a lo largo de toda la semana. El domingo 20, un grupo de encapuchados invadió el predio donde se ubican las bodegas del diario Noticias.

Al otro día, un grupo de individuos vestidos de civil balaceó las instalaciones de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión, en poder del magisterio y de la APPO. Estos hechos derivaron en la quema de varios vehículos y la toma de 13 estaciones de radio por parte del magisterio. Finalmente, el pasado martes 22 unos 400 policías ministeriales, preventivos y municipales –según dijo el gobierno– realizaron un operativo para la “limpieza de vialidades”. Durante su recorrido, estos “policías” vestidos de civil –algunos encapuchados– dispararon a la población. Ahí resultó muerto el arquitecto Lorenzo San Pablo Cervantes. Por las noches, son frecuentes las balaceras propiciadas por estos grupos de desconocidos a los que la población ya bautizó como “los comandos de la muerte”.

Inteligencia perversa

La secretaria técnica de la Red Oaxaqueña de Derechos Humanos agrega que otra manifestación de esta guerra sucia son las labores de espionaje: “Hay una página de internet (oaxacaenpaz.org.mx), que contiene una lista de personas a quienes se les acusa de guerrilleros y delincuentes. Resulta sorprendente que en este sitio aparezcan las fichas de los inculpados; su currículum desde que eran estudiantes, su domicilio particular y hasta su fotografía, que generalmente es la misma que tiene su credencial de elector”.

“Este tipo de información no la puede obtener cualquier persona. Es obvio que proviene de un aparato de inteligencia bien montado en el que puede estar participando el Cisen. No descartamos la injerencia del gobierno federal. Además, muchas de las acusaciones de dicha página electrónica son totalmente falsas, puesto que se inculpa a personas que no tienen nada que ver con el movimiento magisterial y social. “En este contexto –acota–, la procuradora estatal de justicia, Lizbeth Caña, acaba de asegurar que la ‘guerrilla urbana’ se ha apoderado de esta ciudad.

Sus declaraciones son parte de la estrategia de la guerra sucia. ”La propagación de rumores es otra “táctica intimidatoria” que –según Méndez– está provocando histeria entre la población oaxaqueña. “Se han propagado tantos rumores que la gente vive en constante zozobra; se dice que ya llegaron aviones Hércules del Ejército, que la Policía Federal Preventiva ya está a la entrada de la ciudad, que habrá un saqueo generalizado de comercios y tantas y tantas otras cosas”, dice Méndez Morales. –¿La Policía Federal Preventiva es parte de esta guerra sucia? –Creemos que está participando en labores de inteligencia.

Hace días, a un miembro de la Policía Federal Preventiva se le vio haciendo compras masivas en una papelería de la ciudad, quizá para surtir a una oficina. Sabemos que ya hay miembros de esta policía en Oaxaca, pero ignoramos cuántos son. –¿Han detectado movimientos del Ejército a raíz del conflicto? –Sí. El Ejército empieza a realizar movimientos inusuales, según nos han informado en Tuxtepec y Miahuatlán.

Por esos lugares, de pronto se ven convoyes militares realizando patrullajes que antes no se hacían. La gente nos lo comunica alarmada. Según fuentes extraoficiales, el 36 Batallón de Infantería, con sede en Minatitlán, Veracruz, ya se desplazó a la capital oaxaqueña, como parte de la estrategia de “máxima alerta” que decretó la Secretaría de la Defensa Nacional, en vísperas del sexto informe presidencial y de los festejos patrios del 15 de septiembre. “Por el momento –concluye Méndez Morales–, suponemos que el Ejército realiza sobre todo funciones de inteligencia.”

Fuente: Pedro Matías, Rodrigo Vera. Proceso No. 1556, 27 de agosto de 2006.

http://cambiemosamexico.blogspot.com/2006/08/accion-paramilitar.html

Publicado en 2006, Agosto, Archivo, Documentos Etiquetado con: , , , , , , , , , , ,
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