Dialogo con los oaxaqueños “reales”, exigen indígenas

Ante el pasmo institucional que siguió al foro convocado por la Secretaría de Gobernación con algunos «notables» oaxaqueños en la semana que concluye -que de inmediato probaron no hablar por el pueblo ni por los intelectuales, ni por buena parte del empresariado local-, representantes de las comunidades indígenas plantean una opción distinta, representativa y real de diálogo y acuerdo, expone en entrevista uno de ellos, Adelfo Regino Montes, abogado, miembro de Servicios del Pueblo Mixe y del Congreso Nacional Indígena.

«Es necesario crear espacios de diálogo alternativos al improvisado por el gobierno, ya que éste llamó solamente a la clase política y a sus interlocutores tradicionales para ‘discutir’ los problemas de todos. Ese de Gobernación no es el foro que necesitamos los oaxaqueños. Allí no estamos representados. Debemos crear nuestro propio proceso, que parta de una iniciativa de los ciudadanos, donde se discutan los temas que nos importan: la problemática del campo, nuestros conflictos agrarios, la migración, los derechos indígenas, la libertad de expresión, el cambio educativo. No son cuestiones que interesen a la clase política ni a los empresarios oficialistas».

El también articulista de La Jornada, quien junto con otros representantes indígenas fue convocado «de última hora» a la reunión del pasado miércoles en el Palacio de Covián, sentencia: «ellos no ven los verdaderos temas, es decir los que plantean quienes están movilizados en la marcha al DF, en los plantones, asambleas y barricadas». Se pronuncia por un diálogo incluyente y participativo, «donde hablen indígenas, campesinos, trabajadores sindicalizados, la verdadera Iglesia católica, cercana al pueblo, los empresarios que no pertenecen a las cúpulas». En fin, remata, «los oaxaqueños reales». Además, esta iniciativa ciudadana «no sería nada nuevo.

Tenemos antecedentes recientes, como el foro nacional Construyendo la democracia y la gobernabilidad en Oaxaca, realizado a mediados de agosto». Frente a las tentativas de violencia y fuerza, «estamos obligados a crear una ruta cierta de diálogo, que abra espacios para que la ciudadanía se exprese y diga al Estado cuál es el camino que los oaxaqueños elegimos, y desechar el uso de la fuerza». Esto, a juicio de quienes promueven la nueva opción, «deslegitima desde Oaxaca el foro de Gobernación, que no tiene el respaldo de los oaxaqueños». Es el momento de «recomendar a la clase política de siempre que empiece a escuchar a la ciudadanía.

Ellos son los responsables de la crisis actual, y por tanto son los menos indicados para encontrar la solución».El abogado mixe resume: «el foro de Gobernación parece armado para los tres ex gobernadores y sus respectivas comitivas. Me refiero a Diódoro Carrasco, José Murat y Ulises Ruiz. No es eso lo que queremos. Ha de ser una iniciativa de la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca), la sección 22 del SNTE y la sociedad civil, que plantee una clara ruta de diálogo para todos». Revela que este viernes hubo una primera reunión de los sectores que la impulsan, hoy sábado se compartirá con una representación formal de la APPO y este lunes volverán a encontrarse. «La iniciativa viene de un grupo numeroso de dirigentes indígenas que proceden de pueblos que se gobiernan a sí mismos: zapotecos, mixtecos, mixes, mazatecos, huaves, chontales, chinantecos.

Y se están sumando los sectores sociales del estado». Primero, expresa, «necesitamos diálogo entre nosotros mismos». Ante la actual situación, cargada de urgencias y riesgos, admite: «respetamos el proceso de la APPO y el magisterio, el cual tiene su propia dinámica. Aquí planteamos construir la agenda con todos los temas que desembocarían en las verdaderas reformas, los cambios políticos y legales para la transformación social que requiere el estado». Y pronuncia la temible palabra: «radicales». Subraya, apasionado: «Los pueblos indígenas somos los que más hemos trabajado en la transformación a fondo de Oaxaca y el país. Basta ver la experiencia de nuestras comunidades. El problema es cómo hacernos más visibles en la movilización de los otros sectores». Con eso de que los indios, en Oaxaca como en Guatemala, son mayoría, pero no cuentan.

Tras mencionar que «los ritmos indígenas son distintos, no somos urbanos, tenemos obligaciones y cargos en nuestras regiones», Regino Montes explica: «estamos más en la idea de generar un proceso de diálogo que contemple estrategias como un referéndum en los 570 municipios, no sólo sobre la salida de Ulises Ruiz, que se da por sentada y es indispensable, sino sobre todos los temas de trascendencia». Reconoce que la propuesta se inspira, en parte, en la exitosa consulta nacional del Congreso Nacional Indígena y el EZLN, realizada en 1999. Arduo pero posible. «Debemos demostrar al gobierno que los ciudadanos podemos tomar las iniciativas que ellos no se atreven. Tenemos capacidad técnica y humana. De ahí la importancia del diálogo, la creación de espacios para construir acuerdos sólidos». Y subraya: «queremos cambios sustantivos, profundos.

Es el reclamo de todos. Ahora se trata de tener claridad sobre cómo se desarrollará el proceso, para darle certidumbre». Destaca el papel del artista Francisco Toledo, «quien es indígena». Se le comenta que la protesta expresada por los representantes nativos, el pasado miércoles, con el respaldo de intelectuales como Gustavo Esteva y Salomón Nahmad (también presentes allí), le abrió una puerta a Toledo para definir su postura, más allá del impasse en que se encontraba cuando se ubicó en un lugar intermedio, que no logró ser «mediador», al escalarse el conflicto después de la represión del 14 de junio. Regino Montes agrega: «Cuando nos retirábamos de Gobernación se acercaron a expresarnos su simpatía el banquero Alfredo Harp Helú; el presidente del grupo Noticias, Ericel Gómez Nucamendi, y el senador Gabino Cué, quienes participaban en ese foro». Oaxaca, considera el abogado y vocero indígena, «es un síntoma de lo que puede pasar a nivel nacional». Y sentencia: «la clase política no sabe escuchar.

Piensa que México acaba donde terminan sus intereses. La gente no les importa. Podemos morirnos de hambre. La gente no existe, y los indígenas menos. Ese fue nuestro mensaje ante la junta de notables criollos que reunió el secretario Carlos Abascal para decidir los asuntos de todos nosotros». Describe el nerviosismo que demostraron Abascal y Ulises Ruiz al escuchar las críticas del dirigente zapoteco Joel Aquino, antes de que el grupo inconforme abandonara el solemne cónclave de políticos y patrones el miércoles pasado. «Muchos de ellos no viven aquí, ni han venido desde hace años. En cambio los indígenas somos 65 por ciento de la población. Y no hubo referencia a nosotros».

Fuente: Hermann Bellinghausen, La Jornada en Internet,

http://www.jornada.unam.mx/2006/10/08/index.php?section=politica&article=010n1pol 23/11/2011

Publicado en 2006, Archivo, Cronologías, Octubre Etiquetado con: ,
Top