La decisión del gobernador Ulises Ruiz Ortiz de realizar diversas «giras de trabajo» por la capital del estado, cuando el conflicto político-social de la entidad vive uno de sus momentos más candentes, sólo puede calificarse de irresponsable y provocadora.
El desafío dejó ayer un nuevo baño de sangre, cuando integrantes de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO) cercaron un hotel capitalino para manifestarse y fueron agredidos a balazos por una turba compuesta de policías vestidos de civil y porros de la CROC, al mando del coordinador de Seguridad Pública del municipio de la ciudad, Aristeo López Martínez.
La acción de Ruiz Ortiz entraña el riesgo de empantanar indefinidamente toda negociación con el gobierno federal y abona el terreno para una salida policíaca al conflicto, con todas las consecuencias previsibles ante un acto de represión.
Sobre todo porque en la víspera, el cuestionado mandatario subrayó que «mi gobierno no descarta la intervención de la fuerza pública para resolver el conflicto magisterial, en caso de que la Federación no mande efectivos al estado». Lo grave es que al margen de la Ley, nuevamente surjan grupos de vándalos o porros que se encargan de realizar el trabajo sucio del gobierno del estado. Los lamentables hechos registrados ayer, el conflicto regresa a su punto inicial.
Fuente: Editorial, NOTICIAS, 25 de septiembre de 2006. Núm. 10680